Túnez 20 agosto
Hoy el día será "intenso"
Llegamos a Túnez y aquí las normas y leyes preestablecidas que damos por hechas en Europa no funcionan o funcionan de otra manera.
Tal y como nos recomendaron, salimos de la zona de desembarco para buscar un taxi mediante la aplicación "indrive" que parece ser un Uber tunecino. Infructuosamente. Los taxistas me aprueban el viaje pero luego cancelan.Al final decido buscar uno fisicamente por mi cuenta y al mismo tiempo aparece uno de los que llame por la aplicación. Tras una pequeña trifulca entre los dos taxistas el de la aplicación gana y decido cogerlo sin más regateos a pesar que me cobraba más que en la app, el precio es razonable y ya llegamos justos al free tour en el centro, a unos 10 kms.
El taxista es majo y nos va contando cosas con el traductor del móvil, de hecho para pavor de mis hijos mira más el móvil que la carretera. El coche autónomo ya lo han inventado los tunecinos, vas tarde Elon Musk.
Al llegar al centro, entre las indicaciones del taxista que no habla ni papa de inglés, y yo que me despisto, nos vamos en dirección contraria al inicio del tour, saltando aceras con la silla automática. Cuando me doy cuenta tenemos que desandar el camino y llegamos 5 minutos tarde al free tour, el guía nos ha llamado previamente y nos esperó.
Nos lleva por varios sitios de la capital.
Visitamos una catedral, éste país fue cristiano durante muchos años y hay bastante rastro arquitectónico.
Muy curioso tambien un mercado central al que vamos. Lleno de gatos y con normas higiénicas impensables en Europa actualmente. Se lo hago saber al guía pero se extraña y hasta se ofende un poco con otras asistentes por que le dicen que el pescado huele mal.
Realmente huele fuerte, hay más de 35 grados y el pescado despide fuerte olor, a pesar de que el guía nos asegura que es pescado del día.
Después nos lleva a la medina, el zoco para los amigos. Resulta inviable entrar por aquí con la silla eléctrica y Ana dice que se queda fuera con Isaac y nos espera.
Recorremos el por momentos agobiante zoco por sus enrevesados pasillos/calles. En el interior visitamos una mezquita.
También vamos a la antigua embajada de España que resulta ser una iglesia cristiana reconvertida para la ocasión.
También encontramos una calle dedicada a ¿Lamine Yamal?
Tras subir a un mirador que estaba a unos 45 grados centigrados y aprovechando que el grupo hace una parada en un café que tenía 500 años, Mario y yo nos retiramos del tour y decidimos volver al barco a hidratarnos
Escribo al taxista que nos trajo para que venga a buscarnos. Majdi, que resultó ser bastante majo y fiable, y nos devuelve con la misma tarifa y amabilidad de la ida al barco.
Mucha gente salió a las excursiones y el barco está semivacío, aprovechamos para comer junto a la piscina tranquilamente.
La cena discurre apaciblemente, nos ponen varios hits "castellanohablantes" y el camarero y nosotros ya nos vamos conociendo y aunque sigue tardando el servicio, casi siempre cenamos de los últimos del salón, nos atiende con una sonrisa y eso hace que todo fluya.
Ésta noche resulta ser la "noche blanca" Las otras noches hay mucha gente siguiendo la recomendación del día (tropical y de gala las anteriores)pero hoy el seguimiento es masivo y hay una gran fiesta en la zona de la piscina principal, no hay quien encuentre una silla.
Es así que decidimos irnos a uno de los rincones preferidos del barco que hemos descubierto.
El barco es muy grande y toda la gente acaba yendo al mismo sitio y a la misma hora, solo es cuestión de ir un poco a "contrapelo"
La zona de popa (atrás) es uno de estos sitios, sin apenas gente y con barra para pedir sin esperas.
Hoy hay un DJ y bastante chavalería aqui, nada molesto, así que nos tomamos un rico mojito de los que preparan en el barco antes de ir a acostar.







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