Marsella 24 agosto

La sensación de levantarte y asomarte al balcón a ver qué es lo que se ve hoy es insuperable. Es uno de los atractivos de un crucero.


Hoy última parada. Marsella No la conocemos y nos han hablado muy mal de ella. Luego comprobamos que no es para tanto, sobre todo para los que nos hemos "criado entre jeringuillas" Cuando llegamos al centro la sensación es de una ciudad cuidada y limpia y ninguna sensación de inseguridad.










Después de un breve paseo entre centenares de turistas, en el puerto hay atracados 4 cruceros con el nuestro,
nos dirijimos hacia nuestro último free tour. En él nuestra guía nos lleva por los barrios de "la panier" y el "vieux-port", contándonos casi toda la historia de Europa en el último siglo muy acertada y amenamente. La guía Lorena es colombiana y no es una "bienqueda" con los franceses. Nos hace entender perfectamente el sentimiento francés y de todos los inmigrantes de sus colonias que emigraron, y también sus tremendas contradicciones. También nos explica el origen de "la Marsellesa".
Muy bien el tour





Por la tarde ya en el barco Mario y yo nos animamos a visitar el parque acuático y el puente tibetano. Es nuestra última oportunidad y la verdad es que pasamos un rato agradable.


Está tarde la previsión es de tormentas. Se cumple y nos empieza a llover y viento de mil demonios. Para adentro que puedes salir volando.


Después de hacer maletas nos dirijimos a cenar con la intención de hacernos foto con nuestro camarero, Japhet. Pero hoy no está. Empezamos a hacer cábalas sobre si lo han despedido, el pobre era un poco despistado, aunque muy amable y siempre te atendía con una sonrisa. Le habíamos cogido cariño. Preguntamos a su compañero y nos explica que su hermana falleció y tuvo que volver a Kenia de urgencia....Nos lo llevamos en el recuerdo Mañana llegamos Barcelona de nuevo. Desembarco lo más pronto posible, la "minusvalía momentánea" de Ana nos da prioridad para bajar los primeros


Es el cuarto crucero que realizamos.
Hacia 8 años de el último
El crucero te permite visitar varias ciudades viajando en un hotel flotante, sin mover maletas, con todas las actividades que puedas imaginar y entretenimiento para todos los públicos. Como contrapartida tienes que soportar colas e incivismos de la gente (los bufets sacan lo peor de nosotros mismos) Aunque si sabes elegir encuentras rincones tranquilos en el barco, solo hay que buscarlos Veremos si repetimos, y veremos si repiten nuestros hijos con nosotros. La vida te trae y te lleva...como el crucero. Para casa de nuevo por fin. Ya hay ganas

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