Livorno-Pisa 23 agosto
Hoy la parada es en Livorno. La excursiones mas habituales desde aquí son Pisa, a unos 15 kms y Florencia ya bastante más lejos, casi dos horas de trayecto.
Decidimos ir a Pisa por nuestra cuenta, no tengo free tour para hoy y las excursiones organizadas tienen precios abusivos, y aunque tienen de positivo que te van explicando las cosas, siempre te llevan con prisa en los sitios interesantes y paran un montón en los lugares "concertados" para que hagas compras allí. La salida del puerto de Livorno es tediosa. No se puede salir como peaton y tienes que coger una lanzadera gratuita que después de recorrer por 20 minutos el puerto, te deja a 200 metro literales del barco. Un despropósito MSC te ofrece otra lanzadera de pago, 10 euros, que te deja a 500 metros de donde te deja la gratuita. Esto si es monetizar Después de otro bus público para ir a la estación de tren de Livorno, y un puntual y eficiente tren de dos plantas hasta Pisa, conseguimos nuestro objetivo del día.En Pisa lo de siempre, millones de turistas (como nosotros) chocándose unos con otros intentando hacer la famosa foto
Le damos una vuelta a la plaza y descubrimos que por el lado contrario no hay apenas nadie y la foto sale limpia, y encima a la sombra.
Después de visitar el Duomo, y con la calor ya apretando, tomamos camino de vuelta buscando unos gelati para degustar La vuelta resulta ser más tediosa aún que la ida. Llegamos al tren y a los dos autobuses cuando acaban de irse. Tardamos más de dos horas, con espera de más de 20 minutos a 200 metros del barco para coger el último autobús en el feo y descuidado puerto de Livorno. Impropio de un puerto que recibe muchos cruceros al año.
Partimos a media tarde de Livorno. Las salidas y llegadas a los puertos desde nuestro balcón de popa son todo un espectáculo. Un acierto haber cogido éste camarote.
Para la precena elegimos un pub irlandès, otro punto "estratégico". Aquí al ser un bar del interior del barco te ponen la cerveza en copa de cristal y fresquita. Además, conseguimos el primer aperitivo con las cervezas, unos fritos de maíz, nada es perfecto.
Por la noche en el restaurante hay "menú mediterráneo", vaya, lo mismo que todas las noches de cenar, pero los camareros llevan un delantal verde y a media cena se ponen a bailar en coreografía produciendo la algarabía del público.
En éste turno somos todos españoles y se notan las ganas de fiesta
Tras la cena un mojito en otro de los lugares que nos gustaron del barco, el lounge solo para adultos. Allí un trio de piano, contrabajo y voz tocan música muy relajante. Ideal para dormir después.






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